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Hipotiroidismo: ¿Cuándo puede afectar realmente a la fertilidad?

Oct 1, 2026 | infertilidad, Noticias Medicina Reproductiva, Vida Investiga

Si estás realizando un tratamiento de reproducción asistida es muy probable que, en algún momento del estudio, te hayan solicitado una analítica de tiroides. Y también es posible que al ver el resultado de la TSH hayas pensado: ¿Está demasiado alta?, ¿Necesito medicación?, ¿Hay que retrasar la transferencia?, ¿Puede afectar a la implantación?

La respuesta depende de la situación de cada mujer. Un hipotiroidismo claro y no tratado sí puede interferir con la función reproductiva y debe corregirse. Sin embargo, una TSH ligeramente por encima de 2,5 mUI/L no significa, por sí sola, que exista hipotiroidismo ni que vaya a disminuir las posibilidades de éxito de una fecundación in vitro.

En reproducción asistida, tan importante como detectar una alteración tiroidea es no convertir una pequeña variación analítica en un problema que no existe. La clave está en interpretar bien la TSH, valorar la T4 libre y decidir en qué casos merece la pena estudiar más, tratar o simplemente controlar.

La tiroides influye en la función reproductiva y un hipotiroidismo mal controlado debe corregirse. Pero también conviene aclarar algo desde el principio: una TSH ligeramente por encima de 2,5 mUI/L no significa que tengas hipotiroidismo ni que vaya a disminuir necesariamente las posibilidades de éxito de una fecundación in vitro.

Lo importante es saber interpretar el resultado, confirmar cuándo existe realmente una alteración tiroidea y tratar a las pacientes que lo necesitan sin retrasar innecesariamente su tratamiento reproductivo.

¿Por qué se estudia la tiroides durante un tratamiento de fertilidad?

Las hormonas tiroideas intervienen en numerosos procesos del organismo, incluido el funcionamiento del sistema reproductor.

Cuando existe un hipotiroidismo manifiesto y no tratado, pueden aparecer alteraciones menstruales y de la ovulación. Además, comenzar un embarazo con una función tiroidea insuficiente no es lo deseable, especialmente porque durante las primeras semanas aumentan las necesidades de hormona tiroidea.

Por eso la función tiroidea forma parte con frecuencia de la valoración de las mujeres que llegan a una unidad de reproducción asistida.

Ahora bien, encontrar una TSH alterada no significa automáticamente que la tiroides sea la causa de la infertilidad.

De hecho, en muchas pacientes la alteración aparece durante el estudio de fertilidad de manera incidental.

Me ha salido la TSH alta: ¿A partir de qué cifra debería estudiarse?

En una mujer que no tiene antecedentes de enfermedad tiroidea y todavía no está embarazada, la TSH debe interpretarse inicialmente utilizando el rango de referencia del laboratorio.

En la mayoría de los laboratorios, el límite superior suele estar alrededor de 4-4,5 mUI/L.

Esto significa que si tu TSH está entre 2,5 y 4 mUI/L y no tienes una enfermedad tiroidea conocida, ese resultado aislado no significa que tengas hipotiroidismo ni obliga a iniciar levotiroxina.

Las recomendaciones actuales de la American Society for Reproductive Medicine señalan, además, que en este rango no se han demostrado de forma consistente peores resultados reproductivos.

Cuando la TSH supera el límite superior del laboratorio, sí conviene hacer una valoración de la situación con más detalle. En ese momento suele ser conveniente comprobar la T4 libre y valorar anticuerpos antitiroideos. Si la elevación es discreta y la T4 libre es normal, lo habitual es confirmar el resultado antes de decidir si realmente existe un hipotiroidismo subclínico.

Hay una situación mucho más clara: una TSH igual o superior a 10 mUI/L requiere tratamiento con levotiroxina, salvo circunstancias excepcionales que aconsejen otra actuación.

Entonces, si mi TSH es de 3, ¿Tengo que bajarla por debajo de 2,5 antes de una FIV?

No necesariamente.

Esta es una de las situaciones que más confusión generan durante los tratamientos de reproducción asistida.

Durante años se ha extendido la idea de que toda mujer que quiera quedarse embarazada debe tener obligatoriamente una TSH inferior a 2,5 mUI/L. Con la evidencia actual, esa afirmación es demasiado simplista.

Una mujer que no tiene hipotiroidismo conocido tiene una T4 libre normal y una TSH de 2,8 o 3,4 mUI/L no necesita automáticamente tratamiento con levotiroxina.

De hecho, estudios realizados específicamente en mujeres sometidas a estimulación ovárica y fecundación in vitro no han demostrado peores tasas de embarazo o aborto simplemente por tener una TSH entre 2,5 y 4 mUI/L.

Esto es especialmente importante porque intentar conseguir una TSH inferior a 2,5 en todas las pacientes puede llevar a medicar a mujeres que probablemente no lo necesitan e incluso a retrasar innecesariamente un tratamiento de fertilidad.

¿Cuándo sí buscamos una TSH por debajo de 2,5?

La situación cambia cuando una mujer ya tiene diagnosticado un hipotiroidismo y está tomando levotiroxina.

En estas pacientes sí intentamos llegar al tratamiento reproductivo y al embarazo con un control más ajustado.

Las guías de la American Thyroid Association de 2026 consideran razonable que una mujer en tratamiento con levotiroxina que desea embarazo tenga una TSH aproximadamente entre 0,5 y 2,5 mUI/L.

No porque una TSH de 2,7 haga imposible un embarazo, sino porque queremos disponer de cierto margen antes de dos situaciones que pueden aumentar las necesidades de hormona tiroidea: la estimulación ovárica y el propio embarazo.

Es una diferencia importante: una cosa es el objetivo de TSH de una paciente que ya tiene hipotiroidismo y otra muy distinta utilizar 2,5 como límite para diagnosticar hipotiroidismo en todas las mujeres que realizan una FIV.

¿Puede cambiar la TSH durante la estimulación ovárica?

Sí. Durante una estimulación ovárica aumentan considerablemente los niveles de estrógenos. Ese aumento modifica las proteínas que transportan las hormonas tiroideas y puede hacer que la tiroides tenga que trabajar algo más.

En una mujer con una tiroides completamente sana, normalmente el organismo se adapta.

Sin embargo, una paciente que ya tiene hipotiroidismo o cuya tiroides tiene poca capacidad de reserva puede necesitar un ajuste del tratamiento.

Cuando sea posible las guías actuales, aconsejan no realizar controles durante la propia estimulación ni en las dos semanas posteriores al desencadenamiento de la ovulación, porque los cambios hormonales pueden dificultar su interpretación.

¿Puede una alteración de la TSH retrasar mi tratamiento de reproducción asistida?

En algunas situaciones sí, pero no debería hacerse de forma automática por una alteración mínima.

Si encontramos un hipotiroidismo manifiesto —por ejemplo, una TSH claramente elevada acompañada de una T4 libre baja— lo razonable es corregirlo antes de continuar hacia un embarazo.

También una TSH superior a 10 mUI/L debe tratarse.

En cambio, si aparece por primera vez una elevación leve de TSH con T4 libre normal, las nuevas recomendaciones ATA aconsejan confirmar la alteración repitiendo TSH y T4 libre unas 4-6 semanas después, cuando el calendario reproductivo lo permita.

Esto tiene un objetivo sencillo: evitar iniciar un tratamiento de por vida por una única analítica que podría normalizarse espontáneamente.

Pero en reproducción asistida tampoco podemos olvidar el tiempo.

No siempre tiene sentido posponer durante semanas un tratamiento reproductivo, especialmente en mujeres en las que la edad o la reserva ovárica condicionan las posibilidades de éxito. En esos casos, la decisión debe individualizarse entre el equipo de reproducción y Endocrinología.

¿Qué ocurre si tengo anticuerpos antitiroideos positivos?

Durante el estudio puede aparecer otro resultado que genera preocupación: los anticuerpos anti-TPO.

Estos anticuerpos indican que existe autoinmunidad tiroidea y son característicos de la tiroiditis de Hashimoto.

Pero hay una diferencia fundamental: tener anticuerpos positivos no es lo mismo que tener hipotiroidismo.

Una mujer puede presentar anticuerpos anti-TPO y mantener una TSH y una T4 libre completamente normales.

En esta situación, las nuevas guías ATA de 2026 no recomiendan administrar levotiroxina de forma rutinaria únicamente por tener anticuerpos positivos. Los ensayos clínicos disponibles no han demostrado que hacerlo aumente las tasas de embarazo o de recién nacido vivo en mujeres con función tiroidea normal.

Lo que sí tiene sentido es vigilar la función tiroidea, porque estas pacientes tienen una mayor probabilidad de desarrollar hipotiroidismo posteriormente.

Ya tomo levotiroxina: ¿Qué ocurre durante la FIV?

Si ya tienes hipotiroidismo y tomas levotiroxina, es importante que el equipo que controla tu tiroides sepa que vas a iniciar un tratamiento de reproducción asistida.

La estimulación ovárica puede aumentar antes de lo habitual las necesidades de hormona tiroidea.

Eso no significa que todas las pacientes tengan que aumentar preventivamente la dosis. Significa que conviene planificar los controles en función del tratamiento reproductivo.

Y hay otro momento especialmente importante: el test de embarazo positivo.

Si tomas levotiroxina y consigues embarazo, debes comunicarlo pronto al profesional que controla tu tiroides. Durante las primeras semanas pueden cambiar las necesidades de tratamiento y puede ser necesario realizar una analítica o ajustar la dosis.

¿Qué debería hacer si aparece una TSH alterada durante mi tratamiento de fertilidad?

Más que quedarse con una única cifra, conviene responder a cuatro preguntas:

¿La TSH está realmente fuera del rango normal? Una TSH de 3 mUI/L no es lo mismo que una TSH de 7 o de 15.

¿Cómo está la T4 libre? Nos ayuda a diferenciar una alteración leve de un hipotiroidismo manifiesto.

¿La alteración se mantiene al repetirla? Una TSH ligeramente elevada puede normalizarse en una segunda determinación.

¿En qué momento del tratamiento reproductivo estamos? No es igual detectar una alteración antes de comenzar una estimulación que hacerlo en mitad de un ciclo o pocos días antes de una transferencia embrionaria.

Esta última pregunta es especialmente importante. En reproducción asistida, las decisiones sobre la tiroides no deberían tomarse al margen del tratamiento reproductivo.

Tiroides y reproducción asistida: el objetivo no es conseguir una TSH “perfecta”

Cuando una mujer está realizando una fecundación in vitro hay suficientes cifras, resultados y decisiones como para añadir una preocupación innecesaria por una TSH que en realidad es normal.

El hipotiroidismo debe diagnosticarse y tratarse correctamente, pero también debemos evitar convertir pequeñas variaciones analíticas en una enfermedad.

Una TSH entre 2,5 y 4 mUI/L en una mujer sin hipotiroidismo conocido no obliga a tomar levotiroxina ni debería retrasar por sí sola una FIV.

Si la TSH supera el límite normal del laboratorio, generalmente alrededor de 4-4,5 mUI/L, es razonable completar el estudio y, si la elevación es leve, confirmar el resultado.

Si la TSH es igual o superior a 10 mUI/L, o existe una T4 libre baja, la necesidad de valoración y tratamiento es mucho más clara.

Y si la mujer ya tiene hipotiroidismo y toma levotiroxina, intentaremos que llegue a la estimulación y al embarazo con un buen control, generalmente con una TSH entre 0,5 y 2,5 mUI/L.

En reproducción asistida no se trata de perseguir un número concreto en todas las pacientes. Se trata de saber qué alteraciones pueden ser relevantes, cuáles necesitan tratamiento y cuáles no deberían convertirse en un motivo para retrasar innecesariamente un proyecto reproductivo.

La coordinación entre Medicina Reproductiva y Endocrinología permite precisamente tomar esas decisiones en el momento adecuado.

 

Dr. David Barajas Galindo